sábado, 20 de noviembre de 2010

Tus piedras al río

Sí, directamente así, cuando se debe compartir, que maldición, que ambición, que ramas secas en los labios. Una hora se pasa, vecinas al teléfono, marineros al viento, tú en mi cuerpo imaginario, a su cuerpo real. Para A: que sepa que los deseos se terminan echando las piedras ardientes al río.

Cancela esta noche cada beso que te resto,
cancela mejor los que le das.

Golpea las piedras de nuestra espalda
para que hagan chispas continuas
entre vapores quemados.

Cancela las caricias que te niega,
amarra el rojo de tu naríz
empácalo en tus venas
y transformalo en blanco final sobre mi ombligo.

Como hogera en las mañanas;
se extingue, sopla la brisa
despega el polvo
y se va.

Permiso llevas.
Ahora entrégale las caricias,
los besos,
la normalidad.

Complicidad de palabras
con cuerpos imaginarios,
piedras al río,
tus piedras al río.

2 comentarios:

Álvaro Fernández dijo...

Quien halle tu río, tendrá piedras frescas, cantos rodados germinando en la espalda, chispas por ojos, fuego en los dedos
Quien halle tu rio, sabrá a lo que supo alguna vez el paraiso

Anónimo dijo...

Escribemes muy bien luza. pero considero que todo gira en torno a "el". superalo.


la vecina...