jueves, 18 de noviembre de 2010

De fin a principio

¿Y qué pasa si después de caer me trepo por las paredes agrietadas, como hiedra y vuelvo a penetrar en tu alma que se hizo hoy azul y triste? 



Hazte silencio
un segundo...
saber qué pasa
y a la vez escapar.

Me escondo en
los hongos de circulos blancos
que al mirarme me ofreciste.

Las copas siempre interviniendo.
Tinto y tallarines.
El sepia de tus ojos,
aunque te descubrí en blanco y negro.

No es decir adiós,
es saber qué pasa
y a la vez escapar.
"Saltar a la nada contigo"...

Saltar no bastaba;
había que caer

2 comentarios:

Álvaro Fernández dijo...

lo bueno de caer es que solo resta levantarse, no?
¿te imaginas una montaña rusa plana?

Beso

protervidad dijo...

Ay, cuando se hurgan por blogger, vaya.

Leí varíos, adquiere imágenes precisas, mordaces, inmediatas, dan ecos a muchas vértebras, ¿los poemas nos desprenden siempre no?.