domingo, 23 de enero de 2011

Domingo, el día que me dejó

Ella camina tan pálida y hermosa.
Flor desnuda de las avenidas
que despiertan con el hielo.
Camina como  si nadie cruza su camino.
Se fue esta noche.
Me quedé tendido en la cama
como si los vellos de mis piernas
combinan con las sábanas de su olor a vainilla.
Paredes blancas con garabatos,
un vaso de agua en el piso.
Ella exhibió sus senos de muñeca de trapo terciopelo
y porcelana.
Ella sonrió con sus dientes torcidos
y manchados de nicotina.
Ella se fue por la puerta,
así nada mas. Es domingo otra vez.
¡Maldita!
Telaraña en el techo.
Mi miembro dormido, como si pidiera reposo.
Ella se fue sin cerrar las ventanas,
no usaba tacones ni maquillaje,
bella, transparente como el papel contac
y me dejó, en Domingo,
como si pudiera yo combinar mis ojos negros
con su teléfono sin uso ni tono.
Igual no habría funcionado,
media sólo 1.52m y ...
Y le dejé un par de fotos de mis manos,
sobre la alfombra,
a color,
por si vuelve.
¡Maldita!, sin explicación.

1 comentario:

Rodrigo Carabajal dijo...

que bu3no que esta!!! es muy sensual real. no se como esplicarlo. no tnes ningun pelo en el lapiz q te impida escribir lo q queres.